Recuerdo en esta breves líneas a un maestro del teatro, de la televisión, de la vida. Uno de los Ourensanos ilustres. Ernesto Ferro.
Ernesto, como lo llamábamos los del Barrio de San Francisco, nos dejó esta pasada semana. Me enteré, como se entera uno de estas cosas, a destiempo y con el mal cuerpo que se te queda. Aunque luego pensé, quisiera el destino que fuera por el Entroido, o bien pasado este, pasadas una vez las entronaciones a don Carnal, a la risa y al buen vivir, como preludio de los tiempos oscuros, quizás por el Miércoles de ceniza, pues era él gran degustador de estas fechas.
Aún recuerdo aquel entierro de la sardina de hace pocos años, donde lo descubrí, casi por casualidad, mimetizado entre las plañideras de ourense, con peluca violeta y máscara a lo veneciano, enfundado todo él en capa negra cual Ramonchu García, chorando y chorando por tan malogrado peixe. Era un choro agudo, ese choro fondo y desgarrado, de actor de primera, que terminaba en ese poso de risotada, de burla sana, al pairo de celebración tan destacada, mientras por la megafonía no paraban de gritar: Choraaaaiiiiii, Choooooraaaaiiiii pola Sardiña. Ourensano de pro, son múltiples las historias y recuerdos que nos vienen a los que fuimos sus vecinos durante, algunos más, otros por ser más jóvenes menos, muchos años. El Tío Ginés, de los Tonechos, ese actor de Ourense, con sorna, con gracia, al que nosotros, chavales imberbes todavía, siempre decíamos, !agora de vello, gaiteiro! pero en el buen sentido, en el admirado sentido de la palabra, que goza, en este reducto de la antigua Galicia, que da al que es retranqueiro y se ríe de la vida y de la muerte, mil años de libertad.
Porque son, en esta tierra de entroido y diversión, donde la sorna, la pantomima, las artes del cantar, del beber y del comer, el teatro, la poesía y las aguas calientes su más afamado tesoro. Y es que Ernesto siempre fue un gran hombre, a pesar de su estatura, se le veía subir por la cuesta de San Francisco, saludando entre la vecindad, siempre con una sonrisa en la cara, con una buena palabra. Ejemplo de hulmidad y de lucha por la vida. Ejemplo de sacrificio, que lo llevó, después de toda una vida trabajando de ebanista, siguiendo la profesión que le había enseñado su padre; le llevó a ser actor, y a desatar todo ese arte que llevaba dentro, que había ido madurando poco a poco en los talleres, explosionando en el canal de más difusión de la terriña, la TVG. Recordadas son sus dotes de actor, que como los grandes, había desarrollado por instinto natural, y dotándose de coletillas y maneras que lo hacía inconfundible. Como los grandes, como López Vázquez, como Cassen, como Gracita, como Alfredo Landa y un largo etc. No hacía mucho que había muerto su inseparable esposa, apenas dos meses, y cuentan, por relatos que he leído, que Ernesto ya no era el mismo, ya no tenía ese salero natural con el que desfilaba, con el que paseaba su cuerpo por los escenarios vivos de la Capital de las Burgas. Quizás fue por eso, que como gran poeta, los versos más tristes le sobrevinieron esos días, de ausencia desmedida, y no pudo ya, por más tiempo, acompañarnos más, hacernos reir, llevarnos por la senda de la retranca y del arte, que a veces son lo mismo, que a veces son él mismo.
No quiero dejar pasar esta fecha sin recomendar a todos los pirandárgallos un feliz día del amor.
Hubo un verano en 1967 en San Francisco que fue conocido con el mismo nombre, "el verano del amor". Aquel verano de las grandes concentraciones hippies en la costa oeste y en un aire de libertad, emancipación, descubrimiento interior, drogas, sexo y margaritas, margaritas y sexo, pero sobre todo amor, mucho amor.
Por allí andaba el jovén R. Crumb. Entre orgía y orgía se cuenta que fué donde vendió los primeros ejemplares, manuscritos incunables de su libro del amor caníbal o también llamado del Yum Yum. Una explosión colorista que nos cuenta la historia del joven Oddie y su paso por la universidad, una rana que una noche que mata unas mariquitas, jodías, se ve arrastrado por el crecimiento, quizás por una maldición, de una extraña planta habichuela que lo lleva a dar de cabeza con un mundo fantástico, un mundo donde descubrirá por fin el AMOR. Mmmmm, que bellas aventuras y andanzas. Pero para los que sean más vagos y no quieran mover su culo para ir hasta su librería más cercana y comprar tal maravilla, tengo otra recomendación, cuan interesante, cuan maravillosa:
Cuando Harry encontró a Sally es sin duda, para este humilde crítico de cine, la película de amor definitiva. Es la película de amor con mayúsculas. Aquella que emociona sin ser cursi, que hace reir sin caer en el patetismo, que navega por el mar de la intranquilidad para llegar al lago azul que nombraba Vere Stacpoole en su famosa novela homónima, para llegar por fin, al amor.
Encontramos a la princesa Leia, sí Carrie Fischer de nuevo en la gran pantalla, haciendo un secundario, pero con gran arte y maestría, pero sobre todo encontramos a Billy y a Meg, a Harry y a Sally, o tal vez (clara y cariñosa referencia en tan maravillosa película), a Humphrey Bogart y a Ingrid Bergman en el Café de Rick o paseando por Central Park, o en el aeródromo de Casablanca, con niebla, porque el amor es el amor. Siempre nos quedará París.
He vuelto estos días a visitar la reserva india de Prairie Rose, en Dakota del Sur. Revisitando la magnífica obra de Jason Aaron y R.M.Guera llamada SCALPED (el término anglosajón para la acción de arrancar cabelleras) y presentada en la serie VÉRTIGO, ya reseñada aquí con anterioridad.
Y he vuelto por una razón muy sencilla, descubrir los orígenes de tan apasionante entramado. Dejarme llevar por las tropelías, peleas y ajustes que, empleando como el más ducho en ese arte, sus nunchakus, Dashiell Caballo Terco le profiere a esa panda de desheredados de la vieja nación americana, contenidos en una porción de terreno, de corrupción, drogas y alcohol, mucho alcohol. O por la seducción de la hija de Lincoln Cuervo Rojo, una furcia de tres pares de narices, pero muy muy coqueta, y que le da un sabor al primer volumen de la serie, un sabor muy muy especial, Carol Ellroy.
El resultado de este viaje no ha podido ser más placentero. Nación India, el primer volumen, me estaba esperando con los brazos abiertos. Que maravilla de color, que maravilla de ritmo, de expresión de los acontecimientos. Un argumento que te lleva de la mano, a devorar de principio a fin todas y cada una de sus páginas.
Desde luego un imprescindible. Ya me lo dijo mi librero habitual, de lo mejorcito que he leído en tiempos, y no le falta razón, ninguna. Seguiremos informando, desde Dakota del Sur, en torno a las Black Hills, desde Prairie Rose.
Para rematar, una guinda, que forma ese misterioso jinete, ese viejo y pálido jinete indio, pareciera del apocalipsis, llamado Catcher, con su inseparable caballo Festus, que nada y todo tiene que ver con esta historia, que pasa de puntillas por las páginas, asomado detrás de alguna roca, enfundado su sombrero, larga cabellera y sempiternos anteojos de sol, aquel que un día levantó su copa y dijo: HOKA HEY!
Donald Byrd ha muerto esta semana. Podría decir al hilo de esta frase que se abre una nueva perspectiva, una nueva idea que alabe ahora la música rompedora de este fenómeno, pero no, esa perspectiva llevaba abierta mucho mucho tiempo. Por allá, por aquellos maravillosos 60.
Vengo aquí y ahora a ensalzar (pues reivindicar no le hace falta) la figura del jazzman de Detroit. Uno de los grandes. Uno que merece la pena muy mucho. Uno que permanecerá siempre vivo en nuestros oídos y en nuestros corazones.
El susurro de su trompeta es sin igual. Lleva el bop metido en las venas. Escuchando A New Perspective (blue note, 1963) me parece estar... sí, es domingo, el día del Señor, sentado en un banco de iglesia asistimos al oficio del reverendo Donald. Las chicas del coro comienzan suavemente a emitir toda una dulzura que recorre sus gruesos labios púrpura, como el viento, casi como la brisa suave que acaricia los algodonales del delta del Misissippi. In crescendo va la cosa, y entonces comienza un monólogo de notas susurrantes, melosas, aterciopeladas compuestas por la trompeta de Donald, que nos llevan al clímax, a la comunión definitiva, aleluyah hermanos, aleluyah!!!
CÓMIC: AGUJERO NEGRO
Y va por la 4ª edición, como no en LA CÚPULA (la mejor editorial de comics española). AGUJERO NEGRO, de Charles Burns. Se trata de una novela gráfica sobre experiencias locas de juventud... en fin, esta manera de definirlo puede resultar un poco ambígua (más a aquellos que hayan leído el trabajo) pero se trata, superficialmente, de las diferentes vivencias que les ocurren a un grupo de adolescentes de instituto en su relación con las drogas, el amor, el sexo Y UN EXTRAÑO VIRUS. Todo enmarcado en la américa de mediados de los 70. Todo enmarcado en un contexto de TERROR, de auténtico TERROR con mayúsculas. TERROR del bueno, psicología pura y dura, y una historia con un gran transfondo, tan profundo como un agujero negro. En ocasiones me recuerda mucho a Watchmen, a lo redondo de su planteamiento, a la psicodelia y la simetría, escalofriante simetría que lo rodea todo. De lo que llevo leído, de lo mejorcito del año, sólo una palabra: A-LU-CI-NE!!!
Por cierto una interesante retrospectiva de todo esto en el blog de Santiago García. En breve una amplia reseña aquí, en vuestro Piran-canal habitual. JUEGOS DE MESA: Red Star Rising La fría estepa rusa. Brrrrrr.... eso es lo que nos espera cada semana desde hace un tiempillo en nuestro grupete de wargameros en Ponte. Y mooooolaaa. Si ya lo dicen, frío con gusto non pica. Red Star Rising es el wargame que estamos catando estas semanas en esta singular asociación lúdica nuestra. Un wargame diseñado por Nicolás Eskubi, y eso señores, eso se nota! Un mapa preciosista, claro, conteniendo lo necesario, formal e histórico, bonito, y un par de hojas de set up que son una obra de arte.
En breve también una reseña. Cuando ya estemos más avanzados, cuando mi camarada (llamado cariñosamente Dimitri) y un servidor logremos alzar la hoz y el martillo sobre la Madre Patria mirando con la espada en alto a las rojas aguas del Volga.
El gracioso nace hoy, con afán de convertirse en pequeño y coqueto noticiario de los pasares cotidianos. Revista de acontecimientos y recomendaciones del mundo Pirandárgallo. Pequeño y breve ideario de los lugares comunes.
MÚSICA: LA NEGRA. UNA CANTANTE CON MUXO ARTE
"La que nunca". El nuevo disco de La Negra. Una artista creada así misma y que tanto nos recuerda a ese lágrimas negras (también) de los dos fenómenos, Bebo Valdés y El Cigala. Que tanto nos recuerda a esa fusión de músicas, crisol de culturas, de corrientes, flamenco, jazz, tango, ritmos caribeños, andaluces y sobre todo apasionados. Tan apasionados cuan enmarañado es el pelo de Amparo Velasco. La Negra, señores. La Negra!
COMIC: UN VIAJE ENTRE GITANOS
Este es uno de los comics que tengo pendientes de leer en mi estantería. Sin duda uno más, uno interesante, en ese pequeño submundo de la denuncia social y los viajes, de los descubrimientos de las etnias y de las culturas. Del viajar reposado en un sillón, por veces de un viejo Skoda, donde el fotógrafo (este es otro) Alain Keler, recorre la Europa del Este retratando las formas de vida de esta comunidad multicultural. Un bello formato que nos remite a la fusión de cómic y fotografía real. Un precioso documento. Una agradable lectura, no me cabe la menor duda. OURENSE: UN PATIO ABIERTO, Y SIN EMBARGO, DEL ARCANO Un patio llamado secreto que decía Hugo Pratt en su Corto Maltés, en su fábula de Venecia, refiriéndose a los múltiples patios, comunmente con una fuente o un pozo en su interior (el agua, vamos), que plagan la ciudad del Vénetto, la de los canales, la Venecia secreta, la del guetto judío. Así es este rincón de Ourense. Las Burgas, su monumento más conocido, es a la vez una poza iniciática, un patio abierto que, aunque, a los ojos de todos, esconde un secreto que hay que descubrir. Este, no es ni más ni menos, que sus aguas calientes, que manan en este punto del Noroeste peninsular, quizás como señal de que aquí, el inframundo, Agartha, está, telúricamente, presente. Después de la apertura hace ya una año y pico de tal maravilla, ¿Quien no ha venido a probar esta maravillosa piscina? En invierno, con sus 38º presta mucho más.
CONCURSO: CASA DO BATÁN Y LA LUNA
Mi casa favorita de Galicia. Casa do Batán, como no, está organizando un concurso estos días, un sorteo, una difusión en toda regla, de las virtudes de este rincón del Val del Landro tan bonito.