sábado, 17 de noviembre de 2012

Louis Armstrong al servicio secreto de su Graciosa Majestad

Louis Armstrong, el genio de Nueva Orleans, Satchmo, el rey del swing. Dice El Cifu de él, que fue el primero en hacer todo, y todo lo hizo bien. Y es así, el cambió la historia del jazz y de la música para siempre. Dejó su impronta en forma de swing, ese estilo de jazz de las big bands con solista que el transformó, comprimió, condensadamente, hermosamente condesado, en sus All Stars.

Dejando atrás un tiempo encorsetado, de viejas y grandiosas tradiciones afroamericanas, francesas, criollas, americanas, que afloraron, como en ningún otro sitio, en las riveras humedas y calientes de la baja Luisiana, y a través de un río llamado Missippi.

Interminable, es casi, su discografía. Particularmente, disfruto de sus homenajes a W.C. Handy y a King Oliver. De su imprimar el ritmo medio-rápido, de su swing aterciopelado, de su dominio espectacular de la trompeta, del pañuelo y del micrófono. Decían, que hasta hablando, Louis Armstrong, tenía swing.

El swing, a saber, es eso que debía tener todo jazzman desde la época de los 20 y en adelante, pues era un deshonor, marcharse a casa, después de una actuación, que terminara con la frase: Chaval, tocas muy bien, pero no tienes swing.

El swing es el ritmo, es coger las notas y modificar el tempo, a capricho, ora acelerando, ora relajando, estirando el tempo, pausa para coger brío y otra vez a empezar. Los americanos le llaman Feeling. Y ya está.




Pero hoy quiero traer, hasta este rincón (ya habrá tiempo de retomar grabaciones prodigiosas de Armstrong) el tema principal de la película del espía más famoso de todos los tiempos (recuperado en estos tiempos de 007, y ya que siempre han sido selecciones muy cuidaddas) , On her majesty's secret service (1969) Una preciosa canción de amor que repite: We have all the time in the world. Como sólo Sachmo sabe hacerlo, como solo sabe cantarle al mundo.

Disfrútenlo, We have all the time in the world





Además y dado que estamos con el tema 007, os dejo un interesante gráfico. De todo siempre se puede sacar provecho. (Como podeis ver George Lazenby no perdió el tiempo, para una película que hizo el tío)



Además he de añadir que, dado que soy jovén también, mi James Bond favorito ha sido de siempre Pierce Brosnan. Y es que me pierde, conduciendo ese tanque en la persecución de GoldenEye. Que grande eres Pierce!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Ne me quitte pas...

No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar


Lo que ya se fue


Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos


Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
 

No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
 

Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.


Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz


Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes


Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás


Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
 

Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
 

No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes


Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.


Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
 



No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
 

No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír


Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes





Jaques Brel, el Crooner incomparable, a la altura de Pucho Boedo, de Frank Sinatra. Escribió un canto al amor universal, un grito desesperado, una interpretación maravillosamente, milimétricamente, delicada.

Por eso merece un lugar destacado en la sección de las recomendaciones musicales de O Pirandargallo, aunque sólo sea una canción, es un viaje, plagado de verdes praderas y cielos borrascosos, con luces amarillas y rojas de los coches al pasar, al atardecer de una tarde de Otoño caliente y húmeda. Un viaje, caliente y húmedo a París, al Olympia, al escenario donde sentó cátedra Jaques Brel.

Aquí. Ne me quitte pas, su interpretación, como sólo lo hace un Crooner.

Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?

sábado, 3 de noviembre de 2012

Un paseo por Buenos Aires... (caminito)

Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal.


Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás,
una sombra lo mismo que yo.


Un paseo por Buenos Aires, por el Gran Buenos Aires, por la Avenida General Paz, por la calle Corrientes, por River Plate, por General Belgrano. En fin, por la ciudad porteña, el París de América, que baña la desembocadura del río de la plata.



Porque es precisamente eso lo que nos propone El Eternatua, el clásico de los clásicos argentinos, la historieta por excelencia. El cómic, serializado, que parieron H.G.Oesterheld (tristemente desaparecido durante la dictadura militar) y F.Solano López, para generaciones y generaciones de argentinos, que entre crisis, guerras, dictaduras y corralitos, crecieron alimentando su imaginación con un buen pedazo de papel.


La historia nos introduce en una noche en una barriada del Gran Buenos Aires. En el momento que unos amigos juegan a las cartas, ya a altas horas de la noche, en un abuhardillado que tiene uno de ellos y donde pasan horas y horas dedicandose a sus aficiones y hobbies.
Ya es raro que nieve en Buenos Aires, no deja de ser un hecho extraordinario, pero mucho más extraordinario es cuando tan misteriosa nevada arrasa con todo ser viviente allá donde se posa, allá donde se deja caer.

El escenario inicial no puede ser más dantesco, más desolador, más intrigante. ¿De donde ha salido tan misteriosa nevada de repente? ¿Que harán nuestros amigos ante esta situación inesperada, súbita?

Eso nos cuenta El Eternauta, las aventuras y desventuras de ese grupo de amigos, inmersos en una desgracia de magnitudes colosales. Y nos lo muestra por las calles de Buenos Aires, por las Avenidas más conocidas. Desde el ferrocarril de Belgrano al estadio del Monumental de River.

Una gran aventura con trasfondo social, político. Pues años después de ser escrita, su autor H.G. Oesterheld fué uno de los 30.000 desaparecidos de la dictadura de Videla.

Y es que este peazo cómic, quizás, comentado por algunos, sea un grito desolador, de denuncia, ante hechos y magnicidios cómo los que miles de argentinos tuvieron que pasar, a lo largo del siglo XX.
 

El estadio Monumental del Club Atlético River Plate. Escenario principal de uno de los pasajes de esta tremenda aventura.

Se trata por lo tanto de un viaje, con su banda sonora incluida, al París de América. Porque tan argentino como Carlitos Gardel, tanto que en unas viñetas, en el silencio provocado por la soledad y muerte que sacude a la ciudad del Plata. Se escuchan voces, ¡Alguien vive allí!, en aquella casa moderna, se ve una luz y ruidos de cristales, alguien no puede más, y tira un magnetofón (antes de morir) en el que curiosa, con sorna, con poesía desmedida, aquella que sólo se puede encontrar en una obra de este nivel; pues suena ese Caminito, con el que iniciamos esta entrada, ese Caminito, que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar...

domingo, 28 de octubre de 2012

Un puente sobre el Drina

..."Sin duda os habrán llegado rumores sobre mí y sé que esos rumores no pueden ser ni hermosos ni agradables. Probablemente habéis oído decir que exijo a todos trabajo y obediencia y que no dudo en castigar y matar a quienes no trabajan como es preciso y a quienes no obedecen sin réplica, y que ignoro lo que quiere decir "no podemos" o "no hay"; también habreis oído decir que a mi lado se puede perder la cabeza por una palabra insignificante y que, en definitiva, soy un hombre sanguinario y malvado. He de deciros que esos rumores no son ni imaginarios ni exagerados. Ciertamente bajo mi tilo no hay sombra. He adquirido mi reputación merced a un servicio de largos años ejecutando fielmente las órdenes del gran visir. Si Dios quiere cuento con poder llevar a buen término el trabajo para el que he sido enviado y , cuando, una vez concluido, me marche de aquí, espero que me precederán unos rumores más negros y peores que los que hasta vosotros han llegado."

Abidaga era el jefe de obras de aquel puente. De aquella obra de arte que se había mandado construir por parte del Gran Visir.

 


Existe un lugar como ningún otro. Un sitio, una encrucijada, un paso, camino y puente, pueblo y población. Existe un lugar de paso y a la vez de acomodo, entre Oriente y Occidente. Existe un lugar llamado Visegrad.

Y en Visegrad, población de Bosnia Oriental, existe un puente. Un puente, también, como ningún otro. Un puente que, a fuerza de ser osados, podríamos comparar, con lo que es el puente de Alcántara, apogeo y obra del Imperio Romano, con todo lo que ello conlleva, significa, posee, con aquel de Visegrad, culmen del Imperio Otomano, de capital Estambul.

El puente de Alcántara, maravilla, obra cumbre y objeto de admiración y estudio en ingeniería.

Existe este, sobre las augas de un río, caudaloso y verde, que baja serpenteando, por los montes de Bosnia, hasta el Adriático. Un río testigo de muchas desgracias, avenidas, luchas, pasiones, al igual que el puente. Compañero y parte, pues sin el uno no existiría el otro, y sin el otro no tendría sentido el uno. Este el el río Drina.

El puente (direis como se llama) es conocido por el nombre del mecenas, no se puede llamar de otra manera y luego comprendereis porqué, que lo soñó, que lo pensó a muchos días de distancia, que lo mandó construir en ese y no en otro punto, que nunca llegó a ver. Es el puente de Mehmed-paša Sokolović, el gran visir en cuyo gobierno floreció el más alto apogeo de aquel temido Imperio Otomano, dominante de los mares bajos del Mediterráneo.

El puente, magníficamente tallado, obra de arte y paso, servicio y maravilla, cuadro esplendoroso, es el hilo conductor del libro que hoy, os recomiendo (mañana de domingo, mañana de lectura, parque, sol, esparcimiento, tranquilidad).

El libro de título "Un puente sobre el Drina", es obra de Ivo Andric (Premio Nobel Yugolavo), uno de los más grandes cuentistas del siglo XX. Nos muestra, claramente, su amor por su tierra natal, y nos relata las vicisitudes de aquellas tierras lejanas en la mente, muy cercanas geográficamente, olvidadas y misteriosas, con su cultura, su gente y su multiétnica historia. Bosniacos, Servios, Judios, Musulmanes, Cristianos, Visegradenses al fin y al cabo.

 El nobel yugoslavo Ivo Andric, con el famoso puente que cruza el Drina, al fondo.

Nos dice que en Visegrad, antiguamente, desde tiempos remotos. había una barca que cruzaba el río, conocida como la Barca de Visegrad, que funcionaba a capricho de su barquero, un hombre llamado Yamak, pues en días de crecida, o cuando el invierno mostraba su cara más cruda sobre aquellas tierras orientales, este, cual ermitaño, subía a la montaña para pasar los días, las horas, que le compensaran banjar.

Nos cuenta al comienzo, y se explaya, con todo lujo de detalles, cómo y porque se construye el puente, en que condiciones. Nos dice que un joven niño Cristiano de Sokolovich, un caserío cerca de Visegrad, es llevado a muy corta edad, secuestrado, como tantos otros niños, por orden del imperio, a la corte en Estambul. Este niño en su crecimiento, se convierte en el Gran Visir Mehmed Pacha Sokolovich, el cual manda construir tan graciosa obra, sobre aquel paso en barca que tanto recordaba, oscuramente, en su memoria. El frío, la niebla baja, el cariz del momento, abandonando su hogar, su tierra, los montes bosniacos, donde había pasado sus primeros 9 años de vida, para no volverlos a ver más.

El puente, es una obra de arte compuesto por once arcos ojivales perfectamente tallados, que dejan pasar a través de sí, las verdes aguas del Drina. Muestra en su punto central, donde es más ancho que en el resto, dos terrazas, construidas a ambos lados, pareciese un capricho, pero sin duda es la obra de un ingeniero. A un lado, en una terraza con una inscripción en árabe, magníficamente tallada, se encuentra la Kapia, para todo aquel que la quiera admirar. Y enfrente mismo de esa Kapia, está el Sofá, donde los antiguos del lugar, cuentan, se sientan en las largas tardes de estío a fumar su tabaco y a contarse historias de otras épocas, ya pasadas.

Y muchas historias más. Cuentos de la Yugoslavia, de todos los tipos, de todos los carices, que ayudan a comprender un poco, como se ha ido construyendo la historia de aquellos lugares, el caldo de cultivo que desembocó en los conflictos de los 90, y que tan bien plasma Joe Saco en su libro Goradze: Zona Protegida (pero eso, es ya otra historia)

Un libro de cuentos, un libro de vidas. Una delicia de lectura, y un paseo por las colinas, las montañas, los caseríos, las riberas y los ríos verdes, siempre verdes de Bosnia Oriental.

domingo, 14 de octubre de 2012

Un hotel en Kreuzberg. El Johann.

Berlín, siempre Berlín.

Esta es la historia de un pequeño hotel, acogedor y romántico, limpio y recatado, en el corazón del Kreuzberg berlinés.





Esta es la historia de un bloque, de un objeto y de una construcción, de un todo con pequeñas partes, de pequeñas partes que conforman un todo. Habitación y lugar, patio, esparcimiento, tranquilidad, romanticismo, boutique de experiencias.

Es la historia de un hotel: El Johann

Cuando decidimos, ya hace más un año, ir a Berlín, buscamos por internet, en tripadvisor principalmente, un hotel agradable, cómodo, con desayuno, a poder ser típico berlinés y asequible al bolsillo. No queríamos un típico hotel occidentalizado para turistas, sin alma, con recepciones inmensas, y trato frío. Buscábamos un tipo de hotel boutique, donde el trato al cliente fuera bueno, personal, con habitaciones luminosas y modernamente decorado, en un barrio tranquilo, y con buenas comunicaciones.

Sabiendo que Berlín es una urbe con una extensión inmensa, pero con un sistema de transporte puntero, y con un metro fantástico, no nos preocupó demasiado una localización alejada de los principales atractivos turísticos, o por lo menos esos que se dan a conocer como tal y que simplemente se tratan de vanalidades adornadas con celofan para turistas aviesos de cámaras de video, con gorra de ferrari, y que compran todos los tickets posibles para el tourist-bus-sky-view.

Primeras impresiones:

Llegamos en una fría mañana del 13 de Octubre, pero resplandeciente de sol y con un cielo azul, muy azul.




El paseo que se despliega, desde la boca de metro más cercana hasta la calle del Hotel, no puede ser más placentero. Por calles berlinesas, entre árboles, finamente adoquinadas, con apenas tráfico. Al lado de tiendas de reparación de bicicletas, muchas bicicletas. Berlín está lleno de bicicletas.

La ubicación:

Se trata de un hotel en el Berlín Oeste. Delante de un parque, que a veces parece un frondoso bosque, donde hay varios restaurantes. En el barrio multicultural de Kreuzberg. Y casi al lado del landerwallkanal, un precioso canal procedente del Spree, que discurre por el corazón del barrio, a veces como antigua frontera entre los dos berlines, abriendo suaves terrazas de jardines y paseos, de albero que se marca en el fino verde, a su alrededor.




Kreuzberg es un bonito barrio, antiguamente en el exterior de Berlín Oeste, un poco marginado, un poco apartado, fué creciendo en él una incipiente comunidad turca, proveniente de la Anatolia, en su mayoría campesinos, pobres y que poco o nada dejaban atrás. Es por ello que a diferencia de otros emigrantes de la Europa Occidental (recordemos aquí la famosísima Vente pa' Alemania Pepe) que regresaron al cabo de unos años, estos turcos permanecieron en la ya su nueva tierra, habiendo hoy en día turcos de 1ª, 2ª, 3ª e incluso 4ª generación, ya totalmente alemanes de pro, por supuesto.

El barrio, después de la caída del muro de Berlín y de la unificación de las dos alemanias, quedó encuadrado en el centro del Berlín moderno. Así que se trata de una excelente elección para visitar todo aquello que bien merece la pena de Belín, y que está bastante desperdigado.

Además, al tratarse de un barrio multicultural, existe una gran vida, comercios y restaurantes alternativos. Encarecidamente, no puedo por más que recomendar el restaurante italiano por antonomasia. Il Casolare. Cocina italina de verdad, atendido por personal italiano. Sin duda, uno de los rincones más auténticos de este barrio.
 

Kreuzberg, está plagado de tiendas, de librerías, de cafés, de imbiss, de encurtidos, de Kebaps. Todas las semanas se desarrolla un coqueto mercadillo turco, preciosista, que se pliega a lo largo del landerwallkanal. Donde la vida y la alegría bullen por doquier.
 

El hotel:



El hotel es un edificio, antiguo bloque de viviendas, rehabilitado, con un coqueto jardín o patio trasero, patio de manzana, empedrado y adornado de flores y plantas, donde, adivino que en las mañanas de verano, el desayuno no puede ser más placentero. Es un típico Zimmer Centro Europeo.

Se trata de un edificio de color naranja, rectangular, con 4 pisos de altura, que sigue la línea de medianera de toda la calle, lo cual da una sensación de orden al conjunto a pesar de su anaranjado llamativo, con una enorme J en su fachada, un toque moderno, un toque artístico, un toque desenfadado, como es Kreuzberg.





La entrada habitual se hace a través de unas escaleras que terminan en un porche, iluminado por la noche, que da paso a la puerta principal que accede a la recepción del hotel. 

Recepción entarimada de madera, acogedora, funcional. Al fondo dos pasillos y una escalera, espina dorsal del edificio. 

Un pasillo lleva al comedor. Recofortantes desayunos, con especialidades bávaras y de la cocina europea, leche, café, huevos, todo recién hecho. Mucho fiambre, muchos quesos.


El otro pasillo, corto, conduce al ascensor que tomamos para cualquiera de los pisos.


Las escaleras conducen al patio trasero, un espacio de relax. Quizás, aunque muy distante de Venecia, fuese, a los ojos del marino más famoso de La Valleta, otro patio del Arcano, llamado Secreto.


Las habitaciones, son amplias, acogedoras,muy correctas. El baño, con suelo radiante, se agradece en la estancia y además un balcón precioso en el cual contemplar toda la calle y su tranquilidad.

Mucha, mucha tranquilidad.

La calefacción de maravilla, la iluminación, las camas al estilo centroeuropeo, todo en su conjunto acogedor y bonito.

El personal, es algo, muy a tener en cuenta, siempre serviciales, siempre con una sonrisa, jóvenes y dinámicos, como es este hotel.

Sin duda el Johann, es el Johann. No hay otro.




Recordad, Berlín, siempre oculta más de lo que muestra. Invita al viajero (no turista) a descubrir por si mismo el encanto de la ciudad, y que será diferente, dependiendo de quien hable de Berlín. Otro Berlín o el mismo, no lo podríamos asegurar, departiendo con interlocutores diferentes.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Un apunte musical, breve, pero intenso

Si la semana pasada hablábamos de la película Good Bye Lenin!. En esta ocasión, os quiero hablar de un elemento, fundamental de esta película, que me ha tenido subyugado toda la semana.

Ni más, ni menos que su magnífica banda sonora, compuesta por Yann Tiersen. Como muestra, un botón.


Compositor francés, sobre banda sonora, de las de antes, intensa, puramente melódica. Casi a veces se trata de fluctuaciones de jazz, aunque irremediablemente nos coge de la mano y nos pasea por un clasicismo desmesurado. Grandiosa a veces, trepidante otras, e íntima las más. También graciosa.

Piano que se deja sentir y rezuma sutiles golpeteos, armoniosamente creados al efecto, sobre fondo de nubes grises.

Una magnífica banda sonora, para escuchar, sentir, deleitarse, pensar, escribir, leer, recordar, amar...

 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Me apetecería un bote de pepinillos Spreedwall (en Unter den Linden siempre florecen los tilos 3ª parte)

No, no se trata del camarote de Garci en Que grande es el cine, estais en O Pirandárgallo, cineclub para el alma y el espíritu del pueblo.

Y como buena tarde de Domingo que ha pasado, este cineclub improvisado, os trae una recomendación que no os podeis perder.



GOOD BYE LENIN! Una película alemana con el conocidísimo y gran actor Daniel Brül, uno de mis favoritos. De esos actores de los que quedan pocos, profesional y comprometido.

Un película maravillosa que os recomiendo, que nos afianza en el amor a la familia, y de paso nos lleva de la mano por un Berlín en ebullición, entre 1989 y 1991.

El argumento de la historia, y a partir de la cual se desarrolla, es el desfallecimiento, entrada en coma y posterior estancia hospitalaria, de la madre de Alex(Daniel Brül), un joven de la RDA, que se manifiesta como tantos otros por ver convertido su mundo en un mundo mejor.

Lo cachondo del tema, es que la madre, de profundas ideas comunistas, miembro destacado del partido, tras el percance sufrido, se pierde toda la revolución que sufre su ciudad en unos pocos días de Noviembre de 1989. A su salida del coma y tras recomendaciones médicas, Alex tratará de convertir otra vez la habitación de su madre en un reducto comunista de la extinta RDA en medio de una ciudad ya cambiada, de un mundo ya distinto.

Deliciosas son las escenas con el Travis azul cielo, y el guiño a Sigmund Jahn (el primer alemán en el espacio). Y del cual guardo, yo, un grato recuerdo, de tomar una postal de él (aún desconocido para mí, joven Pirandárgallo de la vida) en la Yugoslavs librería del Kreuzberg berlinés, coqueta y maravillosa.



Las situaciones graciosas (a veces provocan verdaderas carcajadas) se mezclan con las emotivas imágenes que nos trasladan una vez más a esos días de 1989 y todo aderezado con los problemas y vicisitudes de una familia, alemana en este caso, pero en la que todos nos acabaremos reflejando.

Maravillosos guiños hacia Berlín, hacia la RDA, hacia la cultura pop, la contracultura, el movimiento okupa y la europa oriental y centro europea que tanto me gusta.

Las carcajadas y el entretenimiento están garantizados, sobre todo cuando la madre, aún convaleciente y en casa, lo primero que le apetece comer es un bote de pepinillos Spreedwall (una frase que ya forma parte de la cultura pop) y veremos como Alex se las apaña para conseguir unos pepinillos Spreedwall en el nuevo mundo incipiente de la CocaCola Company.

En 1989, The Dawn of Freedom, existe una carta que mismamente trata este tema. Que cachondos. Me encantan estos ramalazos de cultura popular en medio de un juego histórico (mención aparte tiene la carta de David Hasselhoff cantando en el New Year's Eve Party de 1989 en la Puerta de Brandemburgo, y con chupa de cuero, buenísimo!!!).


Y es que esta, es una película para viajar, para viajar a Berlín sin moverse del sofá, para casi oler el viento de Otoño, que se pasea por la Karl Marx Alle cuando llega Octubre, para subir hasta la esfera de la torre de la televisión y mirar el contraste del Este y el Oeste, para ver quizás a lo lejos, en un día despejado, más allá de las pistas de Tempelhoff, para pasear por Friedich Strasse o por Unter den Linden y viajar, descubrir, soñar...


Oh Berlín, mi amada nube de algondón, que esplendorosa te ves con el paso de los años, aunque no te traten bien los hombres, pues en Unter den Linden siempre florecen los tilos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

1989. El amanecer de la libertad! (En Unter den Linden siempre florecen los tilos. 2ª parte)

La vida en un juego. Hoy os traigo la reseña y comentario de partida, de un juego muy especial. 1989 The Dawn of Freedom!



Se trata de una época por la que tengo especial querencia. Por una apasionante etapa de nuestra historia más reciente. Porque para eso sirve la historia, para que no nos olvidemos, de lo que una vez hizo el hombre.

Europa del Este es un área histórica y cultural, que por desconocida, que por exótica, me resulta especialmente atrayente.



Desde el Ich bin ein Berliner, pronunicado por el pequeño vástago de los Kennedy. Aquel llamado JFK. El hijo de América, aquel al que robaron la vida una mañana soleada de Dallas, no se sabe aún muy bien quien. Desde aquel Ich bin ein Berliner, pronundiado por el hijo que toda madre quería tener, por el marido que toda esposa deseaba cuidar, por el líder que toda amante osaba desear, en Berlín Occidental, con el muro de la vergüenza como telón de fondo... Desde aquel día y hasta el 40 aniversario de la DDR, pasando por el beso emotivo entre Breznev y Honecker, desde allí y hasta Varsovia, hasta Praga y su primavera (me acuerdo entonces de Zatopeck y su retrato en el libro Correr de Jean Echenoz, del que un día os hablaré. De historias que cuenta el Danubio, y que pasando por Budapest, sigue su curso azul, como el vals de Strauss, que pasa por Belgrado (aunque eso es ya otra historia, pero todo a su debido tiempo), que separa al fin, Rumanía, el único país que logró su reclamación legítima a fuerza de pagar un alto precio, la separa al fin de Bulgaria, para descansar por fin en el Mar Negro.

Historias, a veces olvidadas, que merecen un hueco en O Pirandargallo, historias de héroes, de heroinas, que luchan y lucharán siempre, contra la corrupción, la codicia del hombre y las ansias desmesuradas de poder, en un sentido y en otro. Porque en esta historia no hay buenos ni malos, sólo víctimas y verdugos.

Os dejo entoces con una provechosa tarde de historia:

Sto Lat!

Alegraos hermanos, Polonia es (casi) libre! :D





El otro día tuvimos el primer contacto con "1989 the Dawn of Freedom", la considerada por muchos, secuela de Twilight Struggle. Y la verdad es que, compartiendo diseñador (Jason Matthews), ambos juegos beben de las mismas fuentes y todo haría indicar que se trataría de un refrito de aquel, considerado number one. Pero todo lo contrario, presenta este grandes virtudes que junto con pequeños matices muy sutiles, logran hacer un juego totalmente distinto.

Si no es mejor, tampoco lo es peor. Simplemente distinto y muy bueno.

En primer lugar hay que destacar que se trata de otra época. Para mí muy interesante. Un año bien movidito. 1989. Ya no tenemos el mapa de todo el mundo, nos vamos a centrar esta vez en los 6 países que vivieron el despojo de las férreas cadenas comunistas, para abrazar (ellos no lo sabían todavía) el falso modelo democrático, el equivocado (hoy se demuestra con más fuerza) modelo capitalista. Con los EEUU siempre de por medio, como no.

Pero bueno para hablar de historia en este juego, hay grandes estudiosos en la materia.

Hay sutilezas excelentes, como es el caso del contador de estabilidad de la URSS. Me parece preciosista y un gran detalle, pues se incluye en este bonito viaje, la historia de los movimientos de independencia de las tres repúblicas bálticas. Letonia, Estonia y Lituania.



Otras como el contador de la Plaza de Tianamen, están pensadas con buena intención, pero es un aspecto, que a mi juicio está metido con calzador y a imagen y semejanza de la carrera espacial en el TS (donde allí si que estaba bien implementada). Demasiado refrito este aspecto, desde el punto de vista histórico lo considero mal encajado. Aunque si es cierto que con respecto a aquel de la carrera espacial, a modo de mecánicas de juego, sí que se pulen y mejoran muchos aspectos. Así por ejemplo la dificultad en el avance de este track es distinto para cada uno de los contendientes. Siendo más dificil para el demócrata a medida que avanza en este y como una campana de Gauss para el Comunista.




Otra diferencia importante, que no se ha nombrado mucho, son los espacios que se pueden controlar. Se tratan de extrapolaciones, de enclaves geográficos sí, muchas veces, pero también (y aquí radica una gracia jugosa) enclaves etnográficos, de la cultura, de la sociedad, de la religión o de las minorías étnicas o religiosas. Así nos podemos encontrar con la Iglesia Polaca, la Universidad de Sofía, los escritores Checos, la Walter Ulbrich Academy, etc. Amén de espacios físicos reales, como pueden ser Leipzig, Sofía, Bucarest, Budapest, Varsovia, etc.

Además cada espacio indica un tipo de grupo social que tiene importancia fundamental en el mismo, diciendo si es un espacio obrero, burócrata, estudiantil, de intelectuales, de la iglesia, de minorías étnicas. Este matiz tendrá mucha importancia en las llamadas luchas de poder.





Pero la principal diferencia, y para mí un punto de acierto en esta edición, se trata de la implementación de las luchas de poder. Luchas que tienen lugar cuando se juega la carta de puntuación de un país. Representan muy bien el momento crítico al que llegaron estas naciones, cuando se levantó la masa, cuando ya no podían más, en ese juego entre Occidente y Oriente, en ese juego en el que muchas veces no fueron más que conejillos de indias, cuando hubo huelgas, marchas, manifestaciones en las calles, en las plazas. Es a través de este juego que se puede decidir la independencia o no de ese país respecto del bloque comunista. Es un elemento que logra narrar muy bien ese aspecto de la independencia presente en todo el juego y también en la historia.

También pienso que aunque la primera vez que se juegue puede verse de una manera rara este tema, con un par de partidas a las espaldas, seguro se le logrará quitar el jugo y la picaresca a este aspecto de las luchas de poder.



Historia de una revolución (a medias)

Se libró 23 años después, en una pequeña villa de las Rías Baixas, de nuevo y condensado en media tarde, el mismo amanecer que se produjo en 1989.

Nos juntamos Pavlo y un servidor, con poco tiempo por delante, pero suficiente para una primera toma de contacto (sólo 3 turnos). El primero llevando al frente duro de los PCUS y  servidor soliviantando a la masa estudiantil, a los poetas, y al Papa Juan Pablo el segundo, en pos de la modernidad, la igualdad, el amor al prójimo, y todas esas pijotadas capitalistas (la causa era nuestra, llevábamos todas las de ganar).

El tiro salió a medias. A lo largo del primer turno, el intercambio de golpes se fue sucediendo, los estudiantes se manifestaban en Tianamen y la plaza era tomada sin mayor oposición (un +1 al dado del libertador demócrata).
El Eco Glasnot hecho en un pequeño enclave de Bulgaria, llamado Ruse, supuso un duro golpe para el comunista que veía que el chiringuito se le iba de las mano



De todas formas, bien sabíamos que sólo dos naciones, eran la más rebeldes durante los primeros turnos (Polonia y Hungría). Centrando entonces todos nuestros esfuerzos en conseguir colocar muchos hombres, favorables a cada causa, en los distintos enclaves de estos países.

NOTA del JUGÓN: Polonia es un terreno inhóspito e inabarcable, lleno de falsos emisarios de Occidente, de rusos disfrazados de cordero y de cables enchufados con corriente continua a Moscú.

Era tal la situación que, en el segundo turno de juego, el Soviético forzó el tema, a sabiendas de que tenía las de ganar, en Polonia, pillando en pelotas a los universitarios, poetas y demás calaña. Tan sólo la iglesia suponía un férreo azote a los rojos venidos de los fríos del Este. Gracias a la intercesión de Karol wojtyla, en la lucha de poder, los demócratas recibieron 6 cartas (pírricas) que no le sirvieron de nada, a la postre, pues el Comunista aplacó violentamente una marcha, que dejó temblando las máquinas de escribir de los intelectuales. Polonia se mantenía fiel al Comunismo y la iglesia católica polaca, sufrió una dura represión, en venganza, perdiendo casi todo el poder que tenía.

Durante el tercer turno y a lo largo de todo él, las puyas se sucedieron, un poco más al sur. Hungría era el objetivo, a sabiendas de que una revolución se estaba forjando a ambos lados del Danubio (¿azul?). En este caso el demócrata controlaba importantes feudos obreros, así como la iglesia Húgara y a los univesitarios y poetas los tenía, como no, de su lado y bien pertrechados. Sólo se salvaba el hijo de Stalin, con fuertes burócratas del gobierno central en ciudades estratégicas (espacios conflictivos).







La carta de puntuación de Hungría, la guardo celosamente Pavlo durante todo el turno, y la jugó en última fase de acción del turno, de forma sibilina, trantando de hacer mella en las ilusiones del pueblo legítimo de hungría (jojojo). Bien, otra lucha de poder iba a tener lugar. Se demostró que a posteriori la jugamos mal. Pero esta vez sí ganó el pulso el demócrata, aunque esta lucha no fue suficiente para lograr desbancar del poder al pérfido Húngaro Comunista.



La partida terminó en este momento, con gran alboroto para el secretario general rojísimo, que mantenía -11 PV a su favor.



Honecker estaría orgulloso de Pavlo y de su muro que duraría 100 años más si cabe. (ficción)  :D



Resultó una primera toma de contacto, muy positiva.



CONTRAS: Se vuelve repetir el fallo, para mí, del TS, que es que la idea global se diluye enormemente por la cantidad de espacios y posibilidades en los que puedes actuar. Demasiados. Después el track de la plaza de Tianamen, aunque con buena intención, se trata de un calco, malo, de la carrera espacial, que sí era un elemento suficientemente largo, que se podía extrapolar y quedaba muy resultón. Se podría haber enfocado de otra manera, y que se iniciara esta lucha en Tianamen, con algún evento, que en ese momento hubiera que hacer una especie de apuesta secreta en número de puntos a gastar en Tianamen a lo largo del juego, y que se decidiera completamente en el año medio, turnos 4 a 7, como fue que tuvo lugar.

PROS: La historia que cuenta el juego es inmersiva y realmente te crees que estas luchando por la libertad o porque no se te desmadre el sistema que inventaron tus abuelos y que defendieron con sus vidas en las calles de Stalingrado. El marcador de Estabilidad de la URSS. Las localizaciones geográficas y etnográficas. La caracterización de cada espacio. El evento New Years Eve Party. Y las luchas de poder. Muy ágil y dinámico. Y sobre todo la ASIMETRÍA del juego, es uno de los aspectos que más resaltan y parece muy conseguido, aunque la experiencia de las partidas dirá si esta funciona bien y se mantiene la tensión durante todo el juego y hasta el final. Este último es uno de los aspectos que más destaco respecto al TS y que provocan que la experiencia jugando con uno u otro bando sea totalmente distinta.


Un gran juego que merece estar en toda ludoteca, aunque tan sólo sea para aprender un poco de esa historia reciente tan importante.

Muchos han preguntado si teniendo el TS merecería la pena comprar este. Casi opino al revés, teniendo este, ¿merece la pena hacerse con una copia del Twilight Struggle? 



Oh Berlín, mi amada nube de algondón, que esplendorosa te ves con el paso de los años, aunque no te traten bien los hombres, pues en Unter den Linden siempre florecen los tilos.






jueves, 13 de septiembre de 2012

Listen to that Duquesne whistle blowing... (TEMPEST, el tito Bob ha vuelto)




Y que regreso señores, por todo lo alto.

El Zimmerman, el de Minessota, el genio sin parangón, el guardián, transformador, y redentor de la música Folk Americana, vuelve por sus fueros. Los que realmente nunca abandonó. Aunque camaleónicamente pareceise lo contrario y vuelta otra vez.

Porque eso es Bob Dylan, un viaje hasta el corazón de la America Profunda y vuelta, pasando otra vez por todos los estados anteriores. Me atrevería a decir, quizás, una cinta de Moebius, que uno no acaba jamás de recorrer, y que siga, como sigue el Mississippi a su paso por Menphis.

Y es en este final del verano de 2012, que bob nos presenta su último trabajo. Vuelve el Bob de la américa profunda, el más romántico, el más joven desde hace mucho tiempo.

Personalmente, disfruto de su edición en vinilo. Edición de lujísimo, chacho!




Nada más bucear por su interior, descubrimos, donde creíamos un disco precioso, un doble lp, con fundas independientes para cada uno de los discos, en buen cartón grueso, y primorosamente estampado con la imagen del viejo de Duluth.

(La edición de lujo, con mil pijotadas, una honner firmada por el maestro, no es moco de pavo oiga!, y un poster, más bien sencillote, la dejamos para los pudientes)

Pero las sorpresas no acaban ahí no, sino que por el mismo precio se nos regala un cd original de TEMPEST, espartánamente envuelto, pero un cd original de tomo y lomo. E incluso una carátula improvisada para meter en alguna caja de cds al efecto.





Las fotografías son magníficas, el sonido impecable, la voz desgarrada y aguardientosa genuina de Dylan suena cada vez mejor, como los buenos oportos, este peazo crack va mejorando con el paso de los años. Los vinilos son una delicia, y si son de Dylan, mucho más.



Por cierto, el vídeo del primer track de este nuevo album, otra preciosidad.

Solo te digo: Escucha el sonido del tren de Duquesne...



sábado, 1 de septiembre de 2012

Dizzy Gillespie en la Riviera Francesa (o el verano más largo)


El verano más largo...



Hay discos que son buenos, hay discos que son maravillosos, obras inclasificables, pero existen, aunque pocos, entre todos, como pequeñas cerezas, las mejores de la cesta, discos enormes!

Este que os traigo hoy, es uno de ellos. Se trata de Dizzy Gillespie on the Frech Riviera. (1962, Phillips records) del gran Dizzy Gillespie. 

El de Carolina del Sur, maestro entre maestros, nos brinda con un hermoso coctel, quizás desde St. Tropez, o quizás desde Mónaco, salido de las entrañas del Bebop y de la magia tropical de la bossa.

Ya tenía hecho trabajos con Stan Getz y sin duda, esa corriente que vino un día, desde las mismas playas de Río, y que inundó toda la escena jazzistica de los 60 y 70, le viene al pelo en esta embelasadora sucesión de piezas, azules, azules, como el mar de la Riviera.

La apertura la hace desde una marina deportiva (sueño yo), quizás desde una playa de fina arena, o en una terraza, con mantel blanco y un campari servido de unas aceitunas en St. Tropez.  




1. No more blues, se escuchan niños, pájaros, y comienza el arrollador monólogo de trompeta, genialidad en estado puro, ritmo, samba, y ese fino toque de Nueva Orleans. No más blues, eu quero sambar!!!

2. Desafinando. Continua el disco, la segunda pieza nos tralada ya directamente, y sin rodeos, a las largas playas de Bahía. Se trata de un impás, de un sueño de verano, de una evasión en medio del tumulto de la Riviera sobre las desérticas playas de Natal.

3. Long long summer. El verano más largo. Aunque no se traduzca así, a mi me gusta darle este tono, porque sin duda, Dizzy consigue hacerlo. Puedes estar escuchando este disco todo el año y darte cuenta de que siempre es verano (si sabes ver el sol). Magnífico sólo de Dizzy, regalo de notas doradas, y bongos, timbales y berimbauuuuu!

4. I waited for you. Te esperé. Eso es lo que pretende decir esa trompeta, rota, melancólica, alejada ya de la samba. Te esperé y no apareciste. Te esperé y me quedé sólo, vagando, por las calles de Nueva York...

5. Mount Olive. El tema más ecléctico de todos. Y sin embargo funciona bien en el medio disco, la transición y la alegría que subyace detrás de cada nota, el pulso retomado después de la melancolía vivida en las calles de Nueva York. Sí, estoy contento y voy a por todas, chaval!. 
Equivalente al mi gran noche de Raphael. Sin duda dos genios.

6. Here it is. HEY BABY,aquí está! Y sí, aquí está el toque, lo encontró nuevamente, tras la transición del tiempo medio. Su fiel compañera, reluce de nuevo, notas de oro, potentes y con cuerpo. Dizzy se prepará para la apoteosis final.

7. Pau de Arara. Mi tema favorito de este disco. Brasil, siempre brasil, desde la Riviera Francesa, o desde la Conchinchina Francesa, brasil se le escapa a Dizzy, a cada soplo, por la boca de esa trompeta maravillosa. Como si Xan da Coba fuese, queriendo componer finas y acompasadas notas de jazz refinado, le sale, a su paso por tan metálico instrumento, sambas, no digo ya, de uma nota só!

8. For the Gypsies. Esto se termina, pero oye tú, lo hace con toda la fuerza que se puede coger al pasar por O Río Grande do Sul, por la playa de Santos, por la Roma Negra, o por la costa de Pernambuco. Si casi me alcaza a mirar los asientos de la ópera de Manaos aplaudiendo a rabiar tal maravilla compuesta alguna vez.

Dizzy Gillespie en la Riviera Francesa, o como yo lo llamo, el verano más largo, se acerca a ese umbral de perfección donde se encuentran las grandes obras. Quizás sea mucho decir, pero de ponerle música al sol de Septiembre, al viento de los últimos días de Septiembre o principios de Octubre, ese viento cargado con las primeras hojas secas, que anuncian la llegada del Otoño, quizás aunque sea mucho decir, se trata, sin embargo, de redescubrir el Verano Indio, de Pratt y Manara, esta vez en Europa, esta vez en los 60s, esta vez en la glamurosa Riviera Francesa, pero sentado tranquilo tomando una caipirinha y viendo las garotas pasar, sólo eso.